¿Te encuentras bien?

Esta mañana mordisqueaba mi piel. Un mordisco detrás de otro, cada cual con su propia intensidad y huella. Tampoco estoy seguro de qué me llevó a hacer eso, si fue un fetiche morboso y narcisista o por un instante en el que recordé que caducaba. Un adorno efímero en el cuerpo, unas guirnaldas en Navidad. Si cae, mañana volveré a hacerlo y me sorprenderá una plancha de lija amarga, y entonces ya ni exfoliantes ni aloes. Supongo que por eso la gente busca con tanto ahínco el amor verdadero.

Amar es desafiar al óxido.

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