Instante

Y por un instante soy serenidad, y rechazo cualquier propiedad que se me atribuya. Me refiero a que danzo sobre el suspiro del bosque, mis pies flotan entre las olas doradas del otoño, y alcanzo a vislumbrar la línea que divide la narcosis de la existencia; como una feroz batalla entre el mar y la tierra. En este instante no relaciono el compromiso, lo material o incluso las amistades, con cualquier otro objetivo vital. Vuelve la timidez, y con ella el presentimiento de que la vida no pasó tan fugaz como parecía. Quizás lo que ocurre es que la vida decide posarse en los brillos húmedos de las hojas tostadas que rodean esta calma, y mientras eso sucede, probaré de llamar a mi madre e intentar explicarle que no hace falta más pasta de dientes. Que solo quise decirle que corría desesperado y con brazos abiertos para abrazarla.

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