Burbuja de calor

El único momento de luz y calma, habita allí donde nuestros perfumes colisionan. Allí donde nuestras pieles, náufragas de intimidad, cuentan cómo erizaste hasta mis huesos, tomando carne en sacrificio del deleite. Absurdo aquel dilema hedonista; el antojo de tenerte, el derecho a soñarte.

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