Desde lo lejos

Como una sierra de montañas,
eso era ella, arropada
en lo tímida de una mirada
en los pasillos de un desvelo,

discreta y sonrojada,
camina en sonrisas de bondad,
que solo el cielo limitar,
como a un gato la maullada.

Y yo imbécil de lo extraño,
negándole la paz, ¡desesperado!
callando en gritos de silencio
cuando me roza de pasada.

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