En las únicas imágenes en las que me reconozco, son en aquellas en las que luzco hecho de montañas. Estoy tan pendiente del dinero y el orgullo, que a veces olvido sentirme susceptible a la fortuna, como cuando era crío, inconsciente de la libertad divina que poseía. Ni mi nombre me pertenece, por ello rechazaré cualquier responsabilidad que logre transformarme en gárgola por caminar el sendero que aquellos me impusieron. Yo quiero vivir de manera que al morir sonría por saber que fui yo al menos los últimos treinta años. No quiero elegir una profesión, ni planear nada. Quiero olvidarme de los designios que constituyen mi disfraz, quiero que la iniciativa se rocíe entre mis dedos con el peso de la experiencia. Voy a encontrar la forma de hacerlo, sin huir, y cuando la encuentre, juro que la compartiré con todos vosotros. Cada vez falta menos para convertirme en pluma y brisa, y que le follen a la belleza, al diseño, a vuestras tendencias y a vuestra puta publicidad. Porqué hoy el talento no significa esclavitud, y pronto romperé las directrices que gobiernan sobre la supremacía y el porvenir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario