Fueron las medusas amarradas
clandestinas de mi ser
o las voces fraudulentas convencidas
y abundantes de poder.
Será que hoy grito primaveras
interminables e insonoras
con la muerte de chófer.
Sonríe a medias, y a oscuras
la convenzo sin fe,
con frágiles dentelladas en mi tez
entre las flores etéreas
y los átomos flotantes del ayer.
¡Ven a mí, oh, invulnerable mercader!
Sacia en tu guadaña empedernida
la catástrofe en merced
de aquellos que viven susodichos
e ilusos se hayan arropados en mujer.
¡Oh, oscuro mercader!
clandestinas de mi ser
o las voces fraudulentas convencidas
y abundantes de poder.
Será que hoy grito primaveras
interminables e insonoras
con la muerte de chófer.
Sonríe a medias, y a oscuras
la convenzo sin fe,
con frágiles dentelladas en mi tez
entre las flores etéreas
y los átomos flotantes del ayer.
¡Ven a mí, oh, invulnerable mercader!
Sacia en tu guadaña empedernida
la catástrofe en merced
de aquellos que viven susodichos
e ilusos se hayan arropados en mujer.
¡Oh, oscuro mercader!
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