Colmena

Desde pequeño siempre he tenido un pánico apocalíptico a las abejas, pero lo cierto es que nunca me picaron. Los adultos advirtieron (firmemente convencidos) de que si las molestaba me picarían hasta matarme. Entendí que debía evadir a esos tigres voladores y hasta ahora lo he logrado. Vaya, que moriré de todas formas.

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