Decepción y comienzo
Su huida de amarilla juró que por tan altos fueran los muros, desquiciaría sus entrañas hasta conocer los pecados más confusos, mancillados del honor y convictos de esperanza. Vi a través de los ojos de la tierra cuánto describen los palabras bañadas en granates de rubí; de falsos negros de elegancia robada. Y ahora, desesperada entre la multitud, te preguntarás por qué alzó sus manos al horizonte y deseó ser una nube, expuesta de forma casi transparente esperando a que la luna le hiciera hueco. Ahora que él se difumina abdicado por la conservación de emocionales actos, solo queda esperar al recuerdo del aviso que en el pasado declaré. Conozco más hilos de telarañas, de arañas que vinculan a un Edén cercano, con el que con mi permiso danzaré. Ya no importa correr, ni la dirección del viento.
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