Intentos

Infinitas fueron las bellezas confundidas, de centenares en piedras eclipsando los poemas interiores. Cuando desenvaino el vuelo de mi inseguridad y desprecio un rostro sincero, es tanta la crueldad con la que azotamos el esfuerzo y tan dulce la miel, que dicen se pronunció en sangre por las venas de laurel, acariciadas desde la amistad ingenua. Nadie les habló del brillo de sus pieles, de la calidez de sus actos. En ocasiones desvinculé el intelecto de sus vocablos, y abracé cada sonrisa a pronunciar. El desinterés es algo tan vacío como muchos de nuestros disfraces, pero ya la luz cambiará. Amad sin desdicha, amad para ellos y ellas.

¿Existirá un colirio eficaz contra los espejos del corazón?


No hay comentarios: