como a toda bestia se conoce
y aunque de miradas nacen voces
quedé sin aire en mis costillas
aliento muerto entonces,
aliento broche.
Parecía primavera, (de las largas)
alguien servía prosecco a su vereda
me dijo haber visto en mí amores
—¿Amor? le dije;
— La mayor de las quimeras.
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