Tanto busqué el mar
que no pensé en quemarme
en los soles de la búsqueda
y así enfermé entre olas
y bajé, y correspondí súbito
como si en algún lugar
fuera posible transmutarse
en hasta luego.
...
Háblame de cisnes
que lo que empieza siendo beso
y no incendia el firmamento
termina perteneciendo
a la violencia y la discordia
una caricia mojada en barro seco,
roto y amargo en el abrazo
como unas naranjas en el suelo
o un verano en la Toscana.
Como un aperitivo sin olivas
tanto busqué el mar que
no pensé que quizás
es el recuerdo
el último gran amor que enferma
y que amanece
entre las olas.
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