entre las pestañas y lo atónito
dijo que le gustaba lo que escribía
sobre que la vida era un cólico
y que no me preocupase por los óleos
que sus colores me besaban
que cuando el barco naufragase
vendría a contemplar mis logros
aunque se secasen sus rizos
me dijo que estaría allí para
para, bueno, no sé
para abrazar el destrozo
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