Beso sin beso n.º2

Pude verla de lejos, no sabría decir
si cisne o hecatombe

(sus tobillos ahora bailan en el aire)

tenía las manos frías
como cerámica en diciembre
y se reía de mis bromas
con los ojos de una niña
y el deseo de una gárgola.

Nos abrazamos al tiempo
hasta abrazarnos nosotros
con la certeza de no ser cierto
sus labios sobre los míos

de nuevo, el cobarde aparece
cuando ella invade mis pulmones.


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