Cierro los ojos, se pinta de blanco;
Mis amistades hablan de mi,
que soy un radical de la emoción,
aquel perfume que me entusiasmó,
ahora óxido de hastío en mi bastión
flor marchita, burla sin bufón,
eterna misoginia de la opción.
Cuando la llama provocada,
arde sin hechizos, besa sin recelo,
¿acaso huye de la insatisfacción?
o fue cobardía del poeta, amor,
que acaricia en el fervor,
y todavía caerán rayos del cielo
que desconozcan los designios del halcón.
¡Ay, Dios! Fue tanta la pasión,
y mis pies tan fríos como el hielo
abren los ojos al miedo, y reales
tan solo cuatro cosas quedan;
Soledad inquebrantable, unas fotos
sin color, un gato de la calle,
un abrazo sin valor.
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