Aroma

Cada vez que vuelvo a olisquear
alguna de tus anécdotas o placeres
lejana de mi, lejana de los campos
me arde el alma, me falta el aire.

¿Es tanta la añoranza
del deseo primitivo, o fue algo
hecho de algas y olas
bendecido en el destino?

Ya no recuerdo el último invierno,
sobre el calor protector de un té
que pasamos despidiéndonos;
susurros pintados en pared.

La peor infusión nace de las plantas
que huelen suave a limón;
ligeramente azucaradas
obsesos de polvos y algodón.

Es por eso, amor
que mientras yo siga siendo yo,
y tú sigas siendo tú,
no podremos volver al mar.

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