Alquímia

Así el arte emigró en excusa, y el susurro atrapado entre las páginas del tedio sucumbió a los placeres del tímido; de la lengua del loco, de la discordia iluminada. La sentencia es creativa, la descendencia es inconveniente, y con qué fuerza nos deteriora ese conformismo. Bajo los dorados de un té, parece que el sol brilla con más fuerza y quién sabe si aprenderá a cantar. Abracé la naturaleza y sentí en su corteza el flujo del oxígeno universal, de palpar sus pulmones y escuchar la voz de las celdas que desentonamos en cada huella a perfilar. Constantemente me pregunto qué azules me deparan, y con qué huesos se construirán. ¡Ah! Si fui pirata de desventuras, tan frías como el corazón, tan inoportunas como el azúcar que rodeó sus labios, como la heroína que esnifaba de sus otros. Dicen de la enfermedad del alma que tiene destellos de luna, acorazados de amatista e infancias de cristal. Absenta de suspiros mezclados en menta, de flores desdichadas por su sexo. Esa luz perfora las cortinas y despierto.

Tan despacio. 

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