Allí donde alcanzaron mis ojos me volví infinito. Sentía cada partícula en mis poros, cada hoja en mi pelo, cada gramo de periferia en mi pecho. El corazón bombeó fuerte, absorbiendo los verdes, vistiendo un perfume de humedad. Y me sentí lleno, sentí que nada más importaba; me sentí nada. ¡Eso es! Yo había logrado fundirme con la inmensidad, mis manos eran cielo y el negro de mis uñas fue sombra de aves, discordia de dioses, magma de pasiones.
La real perspectiva es burla de entendimiento.
La real perspectiva es burla de entendimiento.
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